La Bodega

La filosofía que impuso Antonio Benito a la hora de construir su nueva bodega en 1983 fue la de aunar la tradición familiar transmitida por su abuelo Gil Maroto y los nuevos métodos aportados por su hijo enólogo. Selecciona los mejores viticultores de la zona, asesorándolos para que las uvas recogidas le permitan elaborar el vino que considera óptimo para el gusto del consumidor. Así puede concentrar todo su esfuerzo e inversión en el delicado proceso de elaboración mediante unas modernas instalaciones y un riguroso control de calidad.



Con este marcado carácter familiar, la producción de vino ha ido adaptándose al paso de los años para ofrecer en cada momento la creación perfecta. Los acontecimientos, las alegrías, las tristezas, todos los momentos pasados marcan el carácter y personalidad de las personas y el vino, como parte de la creación de estas personas, lo transmite en su composición. Vinos jóvenes, frescos, de carácter alegre. Vinos reservas, profundos, con gran toque a madera, contundentes. Diferentes momentos, diferentes vinos.

En todo nuestro camino andado, que ya alcanza los 150 años, hemos aprendido que la mejor manera de hacer vino es aquella en la que esperas la nueva añada como si fuese la primera. Aquella en la que te sigues emocionando cuando hueles el nuevo blanco o en la que entristeces si no conseguiste lo esperado y hay que volver a empezar. Solo de esta manera Bodegas Antonio Benito sigue haciendo nacer el vino como hace 150 años pero con la experiencia que nos ha aportado el paso del tiempo.

 

 

...Toda una vida hablando de vino

Y esperamos que por muchos años más